jueves, 2 de marzo de 2017

Los prejuicios viajan en autobús.

El transfóbico no nace, se hace. Poco a poco, igual que pasa con todos los prejuicios. Porque los prejuicios no son instintos, como muchos de los que se dejan guiar por ellos nos dicen, sino que son comportamientos aprendidos. Se construyen tomando un comentario despectivo de aquí, otro de allá, a veces sin darnos cuenta, a lo largo de toda una vida. Si ese caldo de cultivo de prejuicios comunes empieza a ser menos espeso, porque empieza a haber cada vez más gente que se cuestiona lo que les contaron desde pequeños, y deja de repetir el cuento, es más difícil que las nuevas generaciones crezcan con esos prejuicios arraigados, y entonces los bichos raros comienzan a ser aquellos que aún los conservan. 

Por eso los de Hazte Oir se ha gastado una pasta en decorar un autobús con basura transfóbica. Porque saben que esos prejuicios están empezando a perderse, y ellos a convertirse en frikis grotescos. Y por eso, en un alarde de perversidad, envían su autobús decorado con basura a pasear por delante de los colegios, a tratar desesperadamente de que esa basura impregne las mentes de los niños, igual que impregno las suyas a su edad. Y por eso hay que impedírselo. No hemos avanzado como sociedad para consentir que quienes voluntariamente se han marginado quieran arrastrarnos de nuevo a nosotros y a nuestros hijos al agujero infecto donde ellos permanecen por su propia cobardía. Que se pudran, hemos salido de la Caverna, caminamos a la luz del Sol, y no consentiremos que pretendan arrastrarnos de nuevo a ella. 

Sí, conciudadano cavernícola, debe ser duro que antes fueras alguien respetado, que tu voz se escuchase y temiese cuando amenazabas con el fuego del Infierno, y que ahora no seas nadie y solo provoques la risa, pero es el camino que elegiste. Si te sientes solo, marginado, abandonado, sólo tienes que salir de la Caverna. Porque ni nosotros ni los nuestros vamos a volver para hacerte compañía. Tú verás lo que haces.



Fotomontaje compartido en Twitter por con el autobús transfóbico y las cavernas prehistóricas de coprotagonistas.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Racismo, de donde viene y a quien beneficia.

Podemos definir el racismo como la ideología que afirma que por el hecho de pertenecer a un grupo cultural concreto se poseen una serie de derechos que aquellos que no pertenecen a él no poseen. Esto conlleva inevitablemente la discriminación, y la división de la sociedad entre ciudadanos de primera, los pertenecientes al grupo cultural favorecido por la discriminación, y de segunda, todos los demás. Si rastreamos el racismo hasta sus orígenes primitivos podríamos acordar que en un primer estadio provenía de la desconfianza que, en sociedades pequeñas y aisladas donde todos se conocían, podían despertar los forasteros, pero el racismo tal y como lo entendemos hoy día, como fenómeno de sociedades urbanas, es un fenómeno indisociable tanto del colonialismo como del capitalismo.

 Foto: imagen de una protesta conta la educación no segregada en Little Rock, Akansas, USA en 1959. Foto perteneciente al archivo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

viernes, 20 de enero de 2017

¿Nadie espera a la Inquisición Española?

Si son entendidos en esto del humor, imagino que conocerán la escena: un escenario de época. Un atildado caballero responde de forma incoherente al interrogatorio de su esposa sobre su tardanza, hasta que acaba estallando con un sentido "¡no esperaba a la Inquisición Española!" Momento en que tres personajes vestidos de clérigos y con sombreros ridículos entran en escena al grito de "¡nadie espera a la Inquisición Española!" Monty Python, grandes entre los grandes. Cada pueblo es famoso por algo que se le da bien. Los ingleses por el humor, y los españoles, como este sketch se encarga de recordar, por la Inquisición.


Confiesa, no los esperabas. 
¿No confiesas? Ellos sabrán hacerte confesar...

Seamos sinceros, España no es país para humoristas. Sí, que duda cabe, ha habido y sigue habiendo grandes maestros de la sátira en España. Y todos ellos han tenido que lidiar con la incomprensión de un pueblo que no acepta de buen grado este arte. España, guste o no admitirlo, es un país de amargados y envidiosos, donde lo que de verdad triunfa es la mofa cruel del vecino, como prueba la gran aceptación que tiene el humor clásico de trastazo y tentetieso: las bromas de cámara oculta, los dibujos animados de la Warner, los cómics de la Escuela Bruguera... reírse de los demás, todo lo que quieras, pero a mi, no me toques. Y cuanto más asciendes en la escala social, más se acentúa el engreimiento. Como dice Javier Cansado, humorista español y de los buenos, "que los españoles tengamos sentido del humor es un tópico. Nos gusta mucho reírnos y el cachondeo, pero no tenemos sentido del humor. [...] Todo lo que sea reírse de los demás mola, pero cuando te atañe a ti ya hay mosqueo."

domingo, 7 de febrero de 2016

¡Los niños! ¿Es que nadie piensa en los niños?

A veces se me hace muy difícil autoconvencerme de que España es un país real, y no una caricatura perteneciente a una obra de ficción cómica, como el mítico Freedonia de Sopa de Ganso, porque pasan en dicho territorio cosas dignas de una película de los Hermanos Marx. El ultimo episodio marxista-grouchista aconteció este pasado viernes. Como parte de la programación infantil de Carnaval, alguna lumbrera decidio contratar la representación de la obra La Bruja y Don Cristobal de la compañía teatral granadina Titeres desde abajo. Una sátira sobre la violencia y la opresión, probáblemente poco apropiada para el público infantil, y que de hecho en la propia pagina web de la compañia teatral no aparece entre las obras de su repertorio consideradas como estrictamente infantiles. Como era de esperar, la representación de una obra de tal cariz frente a un público familiar provocó las quejas y protestas de buena parte de los espectadores. Hasta aquí nada de especial. Lo que convierte a este espisodio en un esperpento es que intervino la policía, llevandose detenidos a los titiriteros acusados de un delito de apología del terrorismo.

   
Cartel del estreno de la obra de la polémica en Granada

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Esperando al gallina.

Tal vez aun le recuerden. Fue el hombre de moda en la primavera - verano del 2015. Hablaban de él en todas las tertulias televisivas. Su cara estaba en todas partes. Su motocicleta, su chaqueta de cuero, su cabeza rasurada, esa mirada y esa pose de actor de carácter, de tipo duro... uno casi se lo podía imaginar entrando a las reuniones del Eurogrupo con la cámara enfocándole en plano contrapicado al cruzar la puerta, y con los acordes de Bad to the Bone sonando de fondo. Yanis Varoufakis, Ministro de Finanzas de Grecia por entonces. El hombre que podía destruir la Eurozona con una sola palabra. Héroe para muchos, villano para muchos otros, no dejaba a nadie indiferente. Mucha gente oyó hablar entonces por primera vez en su vida de una esotérica rama de las matemáticas llamada teoría de juegos, en la que Varoufakis era un experto, decían. Aunque me permitirán presumir un poco y decir que yo ya había leído antes algo sobre la aplicación de esa extraña ciencia a la política y la economía. Fue en un libro bastante irónico titulado La economía no existe, publicado en 2010, en uno de cuyos capítulos se le echaba la culpa de la crisis a Russell Crowe, a modo de broma para introducir el tema, ya que Crowe había interpretado en la pantalla a John Nash, uno de los creadores de dicha ciencia. El autor de aquel libro tan divertido era un por entonces poco conocido periodista llamado Antonio Baños.

Ironías de la vida, ahora en plena temporada otoño - invierno del 2015, Varoufakis ha pasado de moda y se ha convertido en un discreto profesor universitario, mientras que Antonio Baños comienza, en una escala más modesta, todo hay que decirlo, a despuntar en esa incómoda posición de héroe para unos, villano para otros, señalado por los medios como el hombre que tiene en sus manos el futuro del proceso independentista catalán. Luego volveremos con estos dos personajes, pero ahora permítanme hablar un poco sobre el tema de la teoría de juegos. Básicamente estudia y clasifica los juegos en categorías según los métodos y tácticas de resolución. Lo que la hace interesante para el público no especializado es su uso en estrategia aplicada a muchos campos, la economía y la política entre ellos. Entre los muchos juegos usados como modelos de referencia en estos campos, y de los que se habló mucho durante el verano de la fama de Varoufakis, está el juego que menciono en el título de este artículo, el del gallina.

El juego del gallina en su versión cinematográfica más famosa: Rebelde sin causa (1955)

domingo, 15 de noviembre de 2015

Conmigo no conteis.

Estoy profundamente asqueado del festival de hipocresía barata que, como no, se ha puesto en marcha a cuenta de la barbarie del viernes en París. ¿Porqué cuando se hunde una de esas barcazas miserables en la que tantos pobres desgraciados tratan de encontrar, no ya una vida mejor, sino simplemente una esperanza de sobrevivir, huyendo de los mismos malnacidos culpables de la masacre de ayer, y deja de golpe tantos o mas muertos que las bombas de anteanoche, no vemos a todas las televisiones poner lacitos negros en la pantalla, ni declararse días de luto oficiales, ni a los grandes líderes políticos salir corriendo a hacer declaraciones, ni hay minutos de silencio en los estadios, etc? Suerte habrá si la noticia que informe del drama ocupa tanto espacio como el último rumor sobre el Barça o el Real Madrid. Y sin embrago, es la misma guerra. Pero hay muertos de primera y muertos de tercera. Muertos que hasta parece que es mejor que mueran, para que no vengan con su miseria a llamar a nuestra puerta en busca de ayuda o refugio.

No, conmigo no contéis para participar en este carnaval macabro. Respeto absoluto a las víctimas de la barbarie, pero por ese mismo respeto, me niego a participar en la farsa levantada con su nombre como excusa. Si esto me convierte en el malo de la película, pues seré el malo, me da igual. Se que tengo razón, y es lo único que me importa.

 Bravísimo - Goya (serie Los Caprichos)

martes, 30 de junio de 2015

Ya llegó el corralito... ¿dónde está el pánico?

Bueno, por fin llegó, la tanto tiempo anunciada y siempre postergada catástrofe, el conflicto que siempre se esquivaba a última hora. Este viernes el gobierno griego se negó a levantar el pie del acelerador, harto de ser siempre el que se apartaba, y se llego al tantas veces profetizado choque de trenes, con la decisión del gobierno griego de someter a referendum la última propuesta de la Troika. Ahora llevamos varios de días de gestos y actuaciones desafiantes, que recuerdan a los primeros compases de un combate de boxeo, en que los púgiles intercambian algunos golpes para probar la fuerza del rival, pero aún sin decidirse a desvelar su táctica para la pelea. Una de las amenazas mas potentes desde el rincón de la Troika era la certeza, más que posibilidad, de un corralito bancario en Grecia si no se aceptaban sus términos del acuerdo y, por supuesto, se desconvocaba ese referendum. Sin embargo el gobierno griego se mantuvo firme. Las cartas sobre la mesa, y a ver quien va de farol.