viernes, 6 de octubre de 2017

Blade Runner 2017 Catalonia edition.

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Primeros ministros anunciar a la prensa la incautación de remesas de carteles y octavillas como si de la captura de importantes alijos de droga se tratase. Destacamentos enteros de policía acuartelados en un transatlántico decorado con personajes de dibujos animados. Asaltar sin ordenes judiciales imprentas, diarios, oficinas públicas y sedes de partidos políticos. Cerrar páginas web que lo más dañino que contenían era carteles. Todos los recursos de inteligencia de un estado moderno empleados en la búsqueda de unas urnas que jamás encontraron, porque ciudadanos anónimos las pasaron de contrabando por la frontera usando métodos improvisados. Fuerzas antidisturbios apalear con sadismo a ancianos y niños desarmados como si de peligrosos criminales se tratase. La persona que desarticuló un sanguinario comando terrorista en cinco días declarar ante el juez acusado de sedición. Autoproclamados patriotas celebrando el desconcierto empresarial causado por todos estos acontecimientos. Y una ciudadanía empoderada mantenerse serena y plantar cara con firmeza y pacíficamente a toda esta violencia represiva. Todos estos recuerdos no debemos permitir que se pierdan como lágrimas en la lluvia. Es hora de mantenernos firmes, luchar por nuestros derechos y deshacernos para siempre de estas rémoras de un pasado oscuro que creíamos superado.

Que Rutger Hauer, Ridley Scott y Philip K. Dick me perdonen. Rajoy no. Lo que ese incapaz pudiera pensar de este escrito si alguna vez llegase a leerlo me importa un comino, sinceramente.


Urna del referéndum de autodeterminación de Catalunya del 1 de octubre. Foto del autor del blog, que confiesa con orgullo haber participado en la defensa del mismo, y estar dispuesto a volverlo a hacer si se diese el caso.

jueves, 20 de julio de 2017

Orbituario: ayer murió un ladrón.

Ayer murió un ladrón. De guante blanco, sí, pero ladrón. Ayer murió un ladrón, y además murió de forma violenta, presuntamente por su propia mano. Ayer un ladrón condenado como tal, que se encontraba en libertad y sin medidas cautelares por su buen comportamiento, a la espera de que su sentencia fuese firme para ingresar en prisión, se retiró a la lujosa finca donde en tiempos más felices para él gustaba de practicar la caza, y a primera hora de la mañana se montó en su lujoso auto, tomó su lujosa escopeta, y en un ejercicio de contorsionismo digno del Circ du Soleil, se descerrajó (presuntamente) un nada lujoso tiro en el pecho. Ayer murió un ladrón, y hoy nos dicen que a los muertos hay que dejarlos descansar en paz, que las cosas se dicen en vida, y que incluso los seres odiosos tienen seres queridos que sufren viendo como su muerte se convierte en motivo de celebración.






jueves, 2 de marzo de 2017

Los prejuicios viajan en autobús.

El transfóbico no nace, se hace. Poco a poco, igual que pasa con todos los prejuicios. Porque los prejuicios no son instintos, como muchos de los que se dejan guiar por ellos nos dicen, sino que son comportamientos aprendidos. Se construyen tomando un comentario despectivo de aquí, otro de allá, a veces sin darnos cuenta, a lo largo de toda una vida. Si ese caldo de cultivo de prejuicios comunes empieza a ser menos espeso, porque empieza a haber cada vez más gente que se cuestiona lo que les contaron desde pequeños, y deja de repetir el cuento, es más difícil que las nuevas generaciones crezcan con esos prejuicios arraigados, y entonces los bichos raros comienzan a ser aquellos que aún los conservan. 

Por eso los de Hazte Oir se ha gastado una pasta en decorar un autobús con basura transfóbica. Porque saben que esos prejuicios están empezando a perderse, y ellos a convertirse en frikis grotescos. Y por eso, en un alarde de perversidad, envían su autobús decorado con basura a pasear por delante de los colegios, a tratar desesperadamente de que esa basura impregne las mentes de los niños, igual que impregno las suyas a su edad. Y por eso hay que impedírselo. No hemos avanzado como sociedad para consentir que quienes voluntariamente se han marginado quieran arrastrarnos de nuevo a nosotros y a nuestros hijos al agujero infecto donde ellos permanecen por su propia cobardía. Que se pudran, hemos salido de la Caverna, caminamos a la luz del Sol, y no consentiremos que pretendan arrastrarnos de nuevo a ella. 

Sí, conciudadano cavernícola, debe ser duro que antes fueras alguien respetado, que tu voz se escuchase y temiese cuando amenazabas con el fuego del Infierno, y que ahora no seas nadie y solo provoques la risa, pero es el camino que elegiste. Si te sientes solo, marginado, abandonado, sólo tienes que salir de la Caverna. Porque ni nosotros ni los nuestros vamos a volver para hacerte compañía. Tú verás lo que haces.



Fotomontaje compartido en Twitter por con el autobús transfóbico y las cavernas prehistóricas de coprotagonistas.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Racismo, de donde viene y a quien beneficia.

Podemos definir el racismo como la ideología que afirma que por el hecho de pertenecer a un grupo cultural concreto se poseen una serie de derechos que aquellos que no pertenecen a él no poseen. Esto conlleva inevitablemente la discriminación, y la división de la sociedad entre ciudadanos de primera, los pertenecientes al grupo cultural favorecido por la discriminación, y de segunda, todos los demás. Si rastreamos el racismo hasta sus orígenes primitivos podríamos acordar que en un primer estadio provenía de la desconfianza que, en sociedades pequeñas y aisladas donde todos se conocían, podían despertar los forasteros, pero el racismo tal y como lo entendemos hoy día, como fenómeno de sociedades urbanas, es un fenómeno indisociable tanto del colonialismo como del capitalismo.

 Foto: imagen de una protesta conta la educación no segregada en Little Rock, Akansas, USA en 1959. Foto perteneciente al archivo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

viernes, 20 de enero de 2017

¿Nadie espera a la Inquisición Española?

Si son entendidos en esto del humor, imagino que conocerán la escena: un escenario de época. Un atildado caballero responde de forma incoherente al interrogatorio de su esposa sobre su tardanza, hasta que acaba estallando con un sentido "¡no esperaba a la Inquisición Española!" Momento en que tres personajes vestidos de clérigos y con sombreros ridículos entran en escena al grito de "¡nadie espera a la Inquisición Española!" Monty Python, grandes entre los grandes. Cada pueblo es famoso por algo que se le da bien. Los ingleses por el humor, y los españoles, como este sketch se encarga de recordar, por la Inquisición.


Confiesa, no los esperabas. 
¿No confiesas? Ellos sabrán hacerte confesar...

Seamos sinceros, España no es país para humoristas. Sí, que duda cabe, ha habido y sigue habiendo grandes maestros de la sátira en España. Y todos ellos han tenido que lidiar con la incomprensión de un pueblo que no acepta de buen grado este arte. España, guste o no admitirlo, es un país de amargados y envidiosos, donde lo que de verdad triunfa es la mofa cruel del vecino, como prueba la gran aceptación que tiene el humor clásico de trastazo y tentetieso: las bromas de cámara oculta, los dibujos animados de la Warner, los cómics de la Escuela Bruguera... reírse de los demás, todo lo que quieras, pero a mi, no me toques. Y cuanto más asciendes en la escala social, más se acentúa el engreimiento. Como dice Javier Cansado, humorista español y de los buenos, "que los españoles tengamos sentido del humor es un tópico. Nos gusta mucho reírnos y el cachondeo, pero no tenemos sentido del humor. [...] Todo lo que sea reírse de los demás mola, pero cuando te atañe a ti ya hay mosqueo."